¿Cómo afecta el cambio de hora a nuestra salud?

El cambio de hora se realiza en dos ocasiones a lo largo del año para aprovechar al máximo las horas de luz y reducir el consumo de energía.

El cambio de hora se realiza en dos ocasiones a lo largo del año para aprovechar al máximo las horas de luz y reducir el consumo de energía. El cambio al horario de verano se realiza durante la madrugada del último domingo de marzo. El de invierno, en cambio, se realiza el último domingo de octubre.  

Aunque el cambio de hora está regulado por Real Decreto desde 2002, lo cierto es que en España no se instauró definitivamente hasta 1974. Existe mucha polémica en torno a su ahorro real e impacto sobre la salud. De hecho, la Sociedad Española del Sueño (SES) se posiciona en contra del cambio horario, debido a las implicaciones de la desorganización del sueño sobre nuestra salud.

Como cualquier perturbación de rutinas, el cambio de hora también tiene efectos sobre nuestros cuerpos a nivel biológico. La luz, y también su ausencia, tienen una gran importancia en la secreción de melatonina, una hormona clave en el control del sueño y la vigilia.

La oscuridad de la mañana y luz de la noche que traen consigo el cambio al horario de verano afecta a nuestro reloj biológico, descompensándolo. En invierno, ocurre al revés. Este desfase repentino entre los ritmos fisiológicos y las rutinas diarias de cada uno pueden provocar diferentes efectos, entre ellos:

Aumento la somnolencia y el cansancio: el cambio de los patrones de sueño provoca que la sensación de somnolencia y cansancio tras el cambio horario.
Incremento de la sensibilidad: de la misma manera, el desfase horario puede provocar cambios de humor, irritabilidad y bajo rendimiento. 
Reducción de la concentración: sobre todo en niños y adolescentes, el cambio de hora puede afectar al nivel de concentración durante las primeras horas de la mañana.
Favorece la aparición de enfermedades: según la SES, un sueño desorganizado y de mala calidad puede suponer la aparición de cáncer, diabetes, alzhéimer, obesidad, ictus, depresión o ansiedad, entre otros.
Además, existen estudios que relacionan la incidencia de infartos de miocardio con el cambio horario, que aumenta en primavera y disminuye en otoño. Por otro lado, también existen estudios que relacionan el número de accidentes de tráfico durante los tres próximos días al cambio, siguiendo el mismo patrón de incremento y disminución.

Consejos para minimizar el impacto del cambio de hora
Normalmente, la mayoría de personas se adaptan rápidamente al nuevo horario, pues la perturbación dura en torno a una semana. Ir ajustando gradualmente el horario de sueño desde la semana anterior puede reducir los efectos negativos del cambio de hora sobre la salud.

Por otro lado, debido a la sensibilidad de la secreción de melatonina a la luz, exponerse al sol por la mañana y evitar las luces fuertes por la noche también pueden ayudar también a minimizar los efectos del cambio de hora.

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